La prevalencia de la distribución normal o gaussiana (curva de campana) en los fenómenos naturales se debe fundamentalmente al Teorema del Límite Central. Este principio matemático establece que cuando se suman o promedian muchos factores supuestamente aleatorios e independientes, el resultado tiende a seguir una distribución normal, sin importar la distribución original de esos factores.
Razones clave:
Suma de múltiples "influencias independientes": La mayoría de los fenómenos naturales no dependen de una sola causa, sino de la suma de innumerables "factores independientes", pequeños, y la mayoría de las veces determinantes, aunque desconocidos.
El Teorema del Límite Central (TLC): Pilar de la estadística matemática, cree demostrar que si se toman muestras lo suficientemente grandes, la media de esas muestras seguirá una curva normal. Es la razón por la que cosas presumiblemente aleatorias, pero numerosas, convergen hacia una forma simétrica y predecible.
Concentración en el valor promedio: En la naturaleza, la mayoría de los casos se concentran alrededor de un valor central (la media). Las desviaciones extremas (muy por encima o muy por debajo del promedio) son simétricas y cada vez menos frecuentes, formando las "colas" de la campana. Esto es probablemente debido a la naturaleza cíclica, pero irregular, de muchos factores determinantes.
Tendencia al equilibrio: Las "variaciones independientes" en un sistema se promedian con el tiempo, haciendo que los valores extremos sean inusuales, estableciendo una distribución típica, estable y predecible.
En el caso de la sismicidad comparada con la marea, la razón de su distribución gaussiana se debe a la naturaleza cíclica irregular de la marea lunisolar (siguiente imagen), no repitiéndose todos los valores de fuerza posible en un mismo ciclo (unos valores de marea son más frecuentes que otros a largo plazo).
El promedio se sitúa entre seiscientos noventa mil millones y setecientos mil millones de newtons (entre 69 y 70 en el gráfico siguiente).
En el siguiente gráfico con las "ventanas" marcadas en rojo, que son el 41% del total se concentró el 60 % de la sismicidad global notable (desde enero de 2019 hasta diciembre de 2025).
La distribución de la sismicidad global en porcentajes de incidencia (por ventanas de valores de fuerza de marea lunisolar) en el gráfico desde 48 a 86 (son 39 ventanas) ha sido así en los últimos 7 años (2562 días):
955 días con alta sismicidad global repartidos en 39 ventanas de fuerza, en 16 de ellas (de 67 a 82) se han concentrado 577 días con HGSL o/y terremoto de magnitud >= 6 Mw.
Se aprecia también cómo la línea de tendencia sísmica aumenta al aumentar la fuerza.
EAZ




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